Enriqueta Chicano (Presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas)
Conseguir las ciudades que queremos y los modos de convivencia que nos permitan vivir en paz y en equilibrio es algo que nos atañe a todas y a todos y a lo que no debemos renunciar por ser precisamente un inexcusable derecho de ciudadanía. No entendemos que haya cosas importantes y no importantes por lo que se refiere al respeto que cada posición pacífica y democrática se merece, todo es importante, así como no es admisible ninguna vulneración de la convivencia y de los derechos de cada persona que vive alrededor nuestro.
Decimos vivir en democracia porque cada cierto tiempo votamos y porque contamos con Instituciones que funcionan, mejor o peor. Pero vivir en democracia significa mucho más, significa tener posibilidades de ejercer todos los derechos de ciudadanía con libertad, en igualdad, significa entender lo público como propio, significa por eso participación en los asuntos públicos, significa posibilidad de exigir el respeto que la dignidad de todas las personas requiere, significa buscar y encontrar fórmulas de convivencia en que todos y todas tengamos espacio, significa garantizar el ejercicio de todos los derechos humanos, significa voluntad de compromiso con el cambio de nuestras culturas basadas en modelos de dominio y de violencias.
La cultura tiene que ser es mucho más que tradición. Las culturas tienen que evolucionar, están evolucionando y precisamente los derechos humanos tienen el reto de superar lo negativo de las culturas.
Todo en el sistema de derechos humanos, igualdad, equidad, justicia social, tiene que ver con el cambio de culturas.
Todo lo demás , todo lo que pretenda justificarse en falaces argumentos, sin respetar lo fundamental, estará pervirtiendo el sistema de convivencia, estará debilitando nuestra democracia, estará poniendo en riesgo la garantía de los derechos de ciudadanía.
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